Tres Consejos Para Todo Director de Alabanza

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 «La alabanza es el ensayo de nuestra canción eterna, por gracia aprendemos a cantar, y en gloria seguimos cantando». – Charles Spurgeon
 

 
Nuestra voz —lo que cantamos— refleja nuestro deseo por el Creador. No todos pueden ser directores de alabanza, pues además del talento para la música, se necesita tener una relación personal con Dios, conocerlo y pasar tiempo con él, que si es un requisito para todo cristiano, ¡cuánto más para un director de alabanza!

En esta ocasión traigo tres consejos que te ayudarán a mejorar como líder, como ministro y como músico. No son palabras mágicas que te convertirán en un dos por tres en un magnifico director de alabanza, sino que si los aplicas y meditas en ellos podrás encontrar un camino por el cual seguir y llegar a lo que Dios te ha prometido.

 1. Saber tocar no es lo mismo que dominar un instrumento.

 Hablando claro, muchos músicos cristianos hoy en día no dominan el instrumento que tocan en el grupo, y como consecuencia, todo el grupo se ve frenado de mejorar. Siempre esfuérzate en ser mejor, aprende y vuelve a aprender. Te asombrarás, te lo aseguro. Que lo que traigamos ante el Señor sea no solamente sincero, sino excelente.
 
2. Aprende a expresarte, nunca sabes ante quién Dios te puede llevar.

No sólo es el cantar o tocar un instrumento, sino también es el dirigir a las personas en adoración. Practica la forma en que hablas, en que te mueves; la forma en que te expresas a veces puede llegar a tocar a una persona más que la canción que se está tocando.
 
3. Recuéstate en el pecho del Señor.

 Los secretos del Señor son revelados a los que tienen una relación profunda y verdadera con Dios. Solamente los que están acostados en su pecho escucharán los latidos de su corazón (Salmos 25:14). Las contraseñas para entrar y conocer los secretos del Señor, están en la intimidad con Dios (Juan 4:23).