La Sencillez de la Adoración

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Con tantos libros escritos acerca de la adoración y tantas enseñanzas disponibles sobre el tema en la actualidad, es posible sentirse abrumado por su magnitud y su amplitud sin límites.

La congregación se esfuerza por crear un nivel de adoración que exceda la intensidad del de la semana anterior. A pesar de tantos esfuerzos, la adoración es sencilla. Y no solo eso, sino que es para la gente sencilla.

Es para aquellos que son como niños al abrir el corazón y responder a Dios con sinceridad y honestidad.

La adoración no es trabajo, sino diversión. La adoración es agradable y relajarte. La adoración debe ser renovadora, vigorizante y terapéutica. Hay que descansar si se ha de disfrutar de la sencillez de la adoración.

Cuando Jesus dio la revelación grandiosa de que hay que adorar en espíritu y en verdad, le dio primero a la samaritana. La mujer que le ungió los pies a Jesús era una pecadora conocida en su pueblo. Si la adoración fuera tan elevada, intrincada y complicada, Dios no habría empleado a esas dos mujeres comunes para dar un ejemplo de la belleza de la adoración.

La adoración es nada más que abrir el corazón de uno a Dios y disfrutar de una relación de comunión amable con él.