La Exelencia

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En esta ocasión quisiera hablar un poco acerca de la excelencia en la alabanza.

Cuando pienso sobre este tema, lo primero que se me viene a la mente es el Salmo 33:3, «Cántenle una canción nueva; toquen con destreza, y den voces de alegría» (NVI).

Cuando leo esa palabra, destreza, realmente me habla acerca de la excelencia, el conocimiento y la capacidad de una persona.

La pregunta que siempre me gusta hacerme es: «¿Estoy dando lo mejor de mi?». Tengo que admitir que la mayoría de las veces la respuesta es: «No».

Quiero animarte a que te hagas esta pregunta después de un una reunión, incluso tras un ensayo. Pregúntate: ¿di lo mejor de mi?, ¿me prepare lo suficiente?, ¿qué puedo hacer para poder decir con convicción: “Sí, ¡di lo mejor de mí!”?.

Primero tenemos que considerar que excelencia no significa perfección, pues eso es un estándar que nadie puede lograr, pero sí significa hacer las cosas dando lo mejor de ti

La razón por la que buscamos la excelencia no es para que la gente nos diga «¡Wow, ese bajo —batería, guitarra, etc.—  se escuchó muy bonito», sino primeramente porque la Biblia nos dice que así debe ser; y segundo, porque eso es lo que merece Dios y lo hacemos para glorificar su nombre.

Me gustaría compartirles tres cosas que yo hago para buscar la excelencia en cada servicio.

La primera tiene que ver con la música y letra de las canciones que tocaremos. Me gusta ensayar una canción de  tal forma que me permita estar más concentrado en dirigir que en pensar qué arreglo viene después. Eso significa memorización, conocer las partes, cuándo toco y cuándo no.

La segunda es acerca de cómo voy a dirigir a la gente. Me gusta siempre meditar en el orden de las canciones, su significado y enfoque. También acerca del tema de la prédica o del servicio en general. Conociendo esto tengo un rango en el cual puedo moverme y dirigir a la congregación hacia ese punto, siempre estando sensible al mover del Espíritu Santo.

Tercera, organizar y equipar a mi equipo de una manera que les permita un desempeño pleno de sus habilidades. ¿Estás proporcionándoles herramientas para que puedan aumentar sus habilidades como músicos y ministros de alabanza?

Es muy importante brindarles las letras y acordes, tiempo de preparación, y sobretodo ensayos en donde puedas pulir las canciones.